Bloqueado por el dolor y el sufrimiento, empecé a escribir estas palabras porque eran la única manera de decir exactamente lo que sentía quitando el enojo, el sufrimiento, poniendo la verdad y haciéndome creer que aún existe la esperanza, como así tú lo crees y defiendes lo que quieres con la furia en tus pies y ese motor en tu corazón que te hace tan especial.
Soy hombre, soy humano, soy normal, es por eso querido lector, que a veces me desgarro por dentro y dejo salir gota a gota todo el tormento que me embriaga por un amor no correspondido, más sin embargo yo sé que si lo hubiera sido o lo podría ser, porque te conozco más que cualquier otro ser humano, y conozco tu debilidad, también tus fuertes puntos, esos que no te han dejado decaer , y los cuáles yo no tengo, ya que a mi esta soledad me está quebrando. Hoy por hoy ya no tengo nada, ni siquiera a ti, que me estás leyendo, que vives a través de mis palabras, porque sé que llegaré a tu mente, y tendré un lugar en ese espacio donde la sinapsis se crea día a día, para hacer la felicidad, el sufrimiento o cualquier otro sentimiento de vida.
Dices que no soy nadie en tu mundo y sin embargo tú lo eres todo para mí: el sol que en la mañana sale por el oeste, y dos días al año por el este; la lluvia que baja después del calor extenuante del norte de nuestra tierra; la madera que cortas del árbol para dar lugar a otros objetos; la luz que veo al final del sendero cuando estoy perdido; el agua que quita mi sed en el gran desierto de los olvidados, allá donde la gente muere de insolación; el placer por el placer, la gracia por la gracia , la risa por la risa; la vida misma, y muchísimas cosas más que a veces creo no quiero poner porque no las leras tú, que eres quien me importa que lo lea. Estoy en un punto donde solo le doy vueltas al asunto y no logro comprender, solo quiero sentir, donde solo me gusta pensar en ti y donde me haces tanta falta.
El tiempo lineal y consecutivo, me dejará llegar a la paz, pero te extrañaré. Lo haré aún y después de olvidar, cuando muera algún día de viejo como me sueles decir, cuando el mismo Dios baje por mí para llevarme a su cielo, pero dejaré esta tierra pensando que me alejo de ti y que aquí, ya lo tenía, porque ese cielo eres tú, tan celestial y mágico, armonioso y donde con cada abrazo traes tanta serenidad, por tu aliento, por tu voz, por tu mirada.
No significo nada para ti, no soy nadie para ti, mis palabras no tienen ningún peso. Pero sabes que tú para mí lo eres y siempre lo serás. Mi todo, mi único y gran amor para siempre.