La veo a diario, suele saludarme y sonreírme o buscarme siempre que es de mañana cuando llego a ese lugar que es común para los dos, donde todos los días nos vemos, donde a veces poco cruzamos palabra o nos vemos y sabemos que estamos ahí uno y otro, más tan lejos de estar cerca. Con esos dientes tan parejos, con esas pecas en su rostro, con su largo cabello negro y sus ojos verdes tan impresionantes que tocan mi ser al mirarla directamente al rostro.
Desconozco tanto de ella, que tengo miedo de importunarla a veces con mi platica, sé que es una mujer que tiene dueño, o así quizá lo ven algunos, más al verla caminar y moverse por los pasillos del edificio, siento que es tan libre, como una musa inspiradora de ideas, de sentimientos que a muchos ha de dejar con tanta imaginación para escribir o irradiar felicidad para ella, así la veo, así quisiera que fuese, así la siento, mientras la veo caminar por aquella madera rechinante que la lluvia ha dejado que se inflase y haga que su caminar sea más lento, para dejarme admirarla , paso a paso, mientras pasa por mi lugar, aquel en donde siempre me siento a comenzar y terminar el día de una manera muy peculiar, donde llegan los rayos del sol por la ventana y castigan un poco mis ojos, pero no me dejan tan ciego para poder voltear al umbral de la mujer que por algunos segundos me hace soñar y pensar que tengo otra oportunidad de volver a nacer, aún y cuando sea una mujer ajena, de aquellas que todavía existen, que no traicionan al ser amado, que no tienen conflictos emocionales tan presentes, de aquellas que son tan seguras de sí mismas que a cada paso que dan no tienen miedo.
Rojo rostro que deja mostrar por su intimidad hacia mí, cosa que no pensé que sintiera por tan pocas palabras y tan pocos momentos. Mirándola firme siempre, disfrutando de su hermoso cuerpo de sirena caribeña, de una leona de la selva, y de tantos calificativos que podría decirle, o pensarle , o hacer que los sintiese, siempre está ahí, realizando sus actividades sin que nada la distraiga, pero solo espero poder molestar un poco su tiempo para distraerla con mi personalidad, para que sepa que existo, para que ponga atención de lo que hay a su alrededor, además de ella, y de su finura de dama, tan correcta al hablar, y con su voz un poco grave y sensual, de una chica que sabe lo que necesita, y lo que puede conseguir con su intelecto inigualable, tan sencilla pero a la vez tan misteriosa por querer intentar descifrar que es lo que pasa por su mente, para así manejar la situación y que quizá en algún mágico pensamiento, cayese ante las manos de su cazador, que espera fervientemente, que algún día deje su corazón al descubierto para poder tomarlo lentamente, y disfrutar de sus sentimientos juntos.
Y bien querido lector, no te quiero agobiar tanto con el despertar de mi mente, con las ilusiones que tengo, con lo que percibo con esta nueva musa, con esta persona tan impactante en mi vida, tan incontenible que se ha vuelto mi sentimiento reprimido por saber que no puedo hacer nada, ante la barrera que existe entre los dos, más sin embargo estoy al pie del cañón, esperando a que comience esa guerra, y que el que primero desista, perderá, pero ganara tantas cosas uno con el otro. Me despido, pero se acordaran de mis palabras, y de lo que siento, y de saber que seré un amante perfecto, aún y en la obscuridad de mi cuarto, donde con solo hablarle, o pensarle, estaré muy tranquilo y feliz, sabiendo un poco de ella.
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