Implacable soñadora, rutinaria, genuina ladrona, impune mentirosa, creadora de sueños y de vidas en papel, que solo ella le vendía a la gente con la ilusión de cambiar y mejorar, pero literalmente mala, ya que todo eso prometido era simplemente eso, un papel, un sueño, y nada a cambio después de mucho tiempo de esperar a cosechar los frutos de su gran árbol donde todos cuelgan de sus pininos por algún tiempo, y después se van después de descansar un tiempo las largas horas de caminata que habían encontrado bajo esas dos sombras que los brazos del árbol creaban.
Alcoholizada de esa embriagante sensación de satisfacción, continuaba sin darse cuenta que la soga que creaba hacia su cuello, directo hacia su vena yugular interna apretaba más y más, lentamente, para arrebatarle su creación, su monstruo, todo eso que arrastraba tiempo atrás, generado por la maldad de las personas que habían pisoteado su vida, de aquellas que solo le dejaron algo vanal en su vida, que jamás significaron algo importante, y de las cuáles no quiere recordarlo, por que duele, y dolerá a cada momento que esas sensaciones crucen su cuerpo, su mente, su alma, aquella que poco a poco su luz decrece, por toda la basura que junta en su "cesto"
De aroma dulce, de piel suave, de ojos impactantes, de voz agradable, de risa homogenea, y de palabras que son fáciles de digerir, continua y continuará realizando las atrocidades que inminentemente la lleven al fracaso, sintiéndose menos, frustrada, humilde y demás, mismo que hace que se debilite, pero a la vez sea más destructiva, menos consiente e inmadura, más arrogante e ingenua; pero detrás de todo eso, condescendiente de sus propios venenos, que cortan la vida del que prueba de ella, del que respira con ella, del que comparte a su lado, una sin imaginar de costumbres.
Y volví a levantarme, y volví a sentir la misma sensación que tengo, ese sabor de boca seco en las mañanas tras una y otra vez soñar la misma idea, del rechazo, de ver que me traiciona el subconsiente con ella, que me dice que no la deje caer como una piedra al precipicio se puede escuchar una mañana de abril, bajo el rocio de las plantas y el sol directamente hacia un acantilado. Quiero correr, quiero que ese sueño cambie y se vuelva más real de lo que puede ser, no quiero continuar con esta sensación de ser el mediador de todo lo que sucede, de tomar la vida de uno y manejar la de otro, indirectamente y sin saber hacía donde terminará esto, solo quiero que todas estas mentiras ya no existan, ya no lastimen a más personas, y que todo sea feliz, como cuando comenzó, un beso en un centro comercial, una evación hacia la persona, un fin de semana hermoso, una partida que jamás empezó, y que continuo con el seguimiento de la persona hasta los lugares más remotos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario