Estoy alejado de tí. Ya han pasado más de siete días en los que no tengo respuesta. Estoy en mi cuarto, en este humedo y obscuro cuarto del escritor dirigiendome a tí para que salga de mi todo lo que no pudo decirse, este dolor que rasguña mi pecho, todo lo que no te mencione, lo que necesitaba que supieras, lo que solo pensamos y no hablamos. Quiero que me perdones por el resto de tu vida, siento haberte lastimado, pero quiero que seamos amigos en lo más profundo de nuestros corazones, aún y cuando quizas no volvamos a juntar nuestros caminos, te amo y te amaré por toda mi vida, soy tuyo y jamás le pertenecerá mi alma a nadie , por que tu fuiste lo mejor conmigo, y aunque nos hicimos el peor de los daños, sabemos que llegará la tranquilidad de las aguas, nuestras mentes volveran a enfriarse, y quizás si Dios lo permite, nos digamos adios por última vez, juntos, rostro a rostro, mirandonos, viendo la reacción del otro, admirando lo grande que fue el uno con el otro.
Recuerdo estar así hace más ya de 2 años, en una situación similar, dejando mis lecturas regadas por ahí, la tinta y el tintero , dejando caer la mancha sobre la mesita donde me senté muchos dias a escribir, a dejar que saliera, a que las estrellas que la última noche vi a esa mujer me hicieran tranquilizar, no lo sé, quizá por tí no terminé lo que debi haber comenzado, pero aquí de nuevo, y espero mis lectores disfruten conmigo al igual que yo lo hice contigo, las historias, las vivencias que me han sucedido en los últimos años, y muchas de ellas inventadas de mis sueños sin razón, aquellos los cuales me despertaron noches atras en la penumbra, rescatadas del rincón del mágico recuerdo, de mis mejores momentos, para tí, y por lo que me diste, gracias, te lo dedico a tí Ángel mio, mujer mia, y quizá solo mía para siempre.
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