Y veía el firmamento lleno de estrellas, miraba la luna con mucha serenidad y con la mente en tantos lugares, pensaba que estarías bajo el mismo cielo, y en el mismo piso y con diferentes personas, sabía que te iba a extrañar de por vida, y que tal vez por azar del destino te viese alguna vez solo algún momento para saludarte, tenía mi expectativa de vida, queriendo arrancarte de mi piel, de mi sangre, de mis ojos, de mis sentidos, porque fue una noche espectacular, llena de amigos, llena de vinos, de tabacos, de platicas y juegos en los que en ningún instante pude despegarme de ti, porque te llevo más pegado a mí de lo que te imaginas, te llevo arrastrando por que aún sigue muy abierta la herida que dejaste en mi corazón, en mis manos, en mis oídos al oírte decir tantas cosas con crueldad y pensar o hacerme a la idea de que tu no eras así, más sin embargo en el fondo por tanto amor negarme a que lo eras. Y nunca cambiaste, solo fue una penumbra o un cumulo de nubes sobre mi mente que no dejaba que viese más allá de lo que tenía cerca, de lo que escuchaba o de lo que podía percibir a simple convivencia humana contigo, no maduraste, no rescataste de mí ese pedazo que te hacía más valiosa, siempre fuiste fría al momento de lastimar y al momento de olvidar, y que con otro pensaste que la sustitución estaba realizada, pero no te diste cuenta que así no son las cosas del amor; esos dichos tan famosos, esas cosas que la gente tiene tan saboteadas por decirlas miles de veces, que uno saca a otro, que el tiempo deja limpiar las heridas, que el sol brilla más cuando amanece y que todo tiene un por qué, más quiero que sepas, que en estos momentos, para mí todo eso es solo eso, simples palabras, simples letras, simples cuerdas bucales moviéndose para hacer sentir al otro mejor, para no hacerle ver que tendrá una vida para estar pensando en ello, y que en cualquier momento, sea con otra, otros, o en otro tiempo, seguiré viendo esos sueños contigo, esas platicas, esos momentos bellos y todo lo bueno y malo que tuvimos que ver, que sentimos, que vibramos y que brillamos con esas estrellas en el firmamento que estaba anoche cautivando, y disfrutando ,con una muy rica bebida fría de licor escoses, de aquellos que me gustan, con color a madera, quizá un poco ámbar, sentí que te extrañaba y que jamás podría olvidarte.
Pasaron las horas, paso el tiempo, el sueño invadió mi cuerpo. Me deje caer en el sillón que me proporcionaron, me dieron mi almohada, mi manto, me dieron todo lo que necesitaba para recostarme de aquella fiesta tan interesante que pude haber pasado junto a ti, o quizá lejos de ti, porque quería que estuvieses ahí, a mi lado, conviviendo como si fuéramos uno, como vi a los demás, como uno solo. Y bien, soñando me vinieron a mi tantos recuerdos, y vi, como al pasar de los años, el rencuentro no fue de lo más agradable, viviendo en la ciudad que no te gusta, en donde la gente industrial es más apretada y vive más rápido, donde el vecino no tiene rostro, y donde la colonia es independiente unos de otros; decías que no me entrometiese, que no tuviera nada que ver contigo, que buscabas lugar, que buscabas identidad, que estabas en busca de donde pasar los días para juntar dinero y para crear lo que siempre habías querido, independencia y libertad, y fue ahí donde te extrañe más, por que sentí que no podría tenerte nunca, pero que fuiste mía muchísimas veces, que me comiste y quemaste cada uno de mis sentimientos hasta hacerlos llama, y que me diste tantas oportunidades para vivir en un mundo rosa, aún y bajo estas inseguridades que estamos pasando en el mundo, con tanta muerte, con tanto grito, con tanta angustia. Pero aún así, no volverás, y estoy aquí, a muchos días de tu ausencia, escribiendo lo que siento, viviendo a medias, porque sin ti, se fue la otra pierna que sostenía mi cuerpo, gastando mi energía, desviviéndome por estar orgulloso de mí, para que los demás lo puedan estar, escuchando el ventilador, viendo la claridad del día, descalzo y con los pies sucios, esperando a que un día entres por la puerta de mi vida, y digas adiós, siquiera eso, porque es algo que quisiera decirte para no recordarte, para así que cortases eso que me une tanto a ti, que no puedo comprender, como si de un cordón umbilical se tratase, que como una madre quiere abrazar a su hijo, yo quiero sanar con tu calor mi dolor, y pienso y siento, que quizá esas tonterías a lo mejor y no son, y el tiempo me haga vivir, y que de amor no se muere, pero de sed y de hambre si, esta sed de ti, esta hambre de tu cuerpo, que no me sacio con la comida que puedo ingerir, ni con la bebida que pueda tomar, ni con el sueño que pueda estar teniendo contigo noche tras noche, a solas en mi habitación, en mi obscuro cuarto del escritor, donde la tinta me hace vivir, donde las letras me dicen lo que mi corazón siente y a donde quiere ir , donde el latido de mi corazón se escucha muy fuertemente, porque está pensando en ti, mi amada perdida, mi musa morena, mi gran compañera , mi amiga, la que he perdido por un descuido de mi persona, y sé, que maduré, en pocos minutos, y que ya estoy en otro patrón de vida muy diferente, porque tengo que salir adelante con todo lo que me propongo, y dejar de pensar en ti, dejar de sentir todo esto que me arrastrará a la tumba.